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Zaragoza reGeneración: claves y síntomas

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Santiago Carroquino, José Javier Gallardo, Iñaqui Alday, Alejandro Sanfelipe, Sebastián Cerrejón, Jaime Magén, Julio Clua, Carlos Labarta, Pablo de la Cal y Hans Finner. (Detalle de foto de portda, de izquierda a derecha). Todos ellos son representantes genuinos, que no exclusivos, de la regeneración profesional de Zaragoza que ha conducido y participado desde los estudios de arquitectura en la regeneración urbana evidente. Este documento recoge la conversación de Julio Clúa, Santiago Carroquino y Carlos Labarta, con Félix Arranz, sobre su ciudad, y destaca recorridos, claves y síntomas de dichas regeneraciones.

Zaragoza reGeneración: claves y síntomas

Quizás, como en otras ciudades españolas, sea característico de esta nueva generación, joven pero no tanto, el hecho de sustituir de un modo colectivo, y numeroso, el activo anterior que estaba concentrado en un número muy pequeño de estudios profesionales. En un ambiente antaño axfisiante por extremo (de escasez o de excesos) pero del que afortunadamente han sobrevivido propuestas independientes como las arquitecturas para la universidad del siempre referente y elegante Basilio Tobías o los trabajos elaboradísimos y de fuerte raiz social de Franco y Pemán, junto a los destellos característicamente monumentales de José Manuel Pérez Latorre, ha ido consolidándose en silencio y sin ruido el trabajo y los resultados de esta nueva generación que observa un claro compromiso con los centros académicos y universitarios, una vocación de reconocimiento (frente a una anterior voluntaria o forzada ocultación), una capacidad de atracción y vinculación con estudios profesionales nacionales e internacionales para la propuesta de proyectos significativos en la ciudad y, especialmente, un proyecto visible de relación colectiva y de impulso generacional. Zaragoza ha cambiado más allá de la expo, una clave ineludible, o de las arquitecturas que vinieron de fuera y hoy son propias, y cuenta para seguir evolucionando en una ruta clara y comprometida de siglo XXI con el entusiasmo característico de sus instituciones locales -en especial el Ayuntamiento y la Diputación General- y con una completa regeneración profesional. Zaragoza reserva muchas sorpresas. Una de ellas su propio pasado, de arquitecturas magníficas, incluso humildes, y muy poco conocidas o estudiadas. La nueva generación ha sabido conectar, también, con ese pasado.

Félix Arranz y redacción Grupo Vía

La entrada, elemento esencial

Julio Clúa: “Creo que la percepción de una ciudad queda marcada por su entrada. Ocurre como con los edificios, es muy importante el acceso, cómo se manifiesta al usuario. En el proceso de acceder, se produce una relación química que hace que recordemos de una manera u otra el edificio. Esto no pasa nunca con las salidas. La entrada a la nueva de Zaragoza es la del Oeste. Está jalonada por grandes espacios y edificios de arquitectura selecta. Va a permitir dar un vuelco a la imagen de la ciudad que percibe visitante. De igual forma que en el siglo XIX la llegada del tren hizo trabajar los bordes urbanos; hoy ocurre lo contrario, se están soterrando las vías generando espacios enormes que no existían en los centros de las ciudades. Son áreas de oportunidad.”

Carlos Labarta: “En los últimos veinte años ha cambiado radicalmente el eje de Zaragoza. La ciudad es absolutamente plana, tiene la condición de no poder verse desde arriba, siempre estás ‘dentro de’. En este sentido la manera de de cualificar la entrada es todavía mucho más notable y necesaria que en otras ciudades. En la nueva entrada hay una serie de piezas muy importantes, como la Expo o la estación del AVE.”

Santiago Carroquino: “Se trata de una operación no solamente de recuperación de vías verdes, a las que estamos totalmente de espaldas, ya que hasta hace poco Zaragoza estaba partida por el Ebro. Ahora Zaragoza empieza a ser una gran ciudad en la que se han unido sectores, hasta este momento, inconexos. Hay una cultura arquitectónica creciente en la ciudad, eso es indudable. Se manifiesta en foros, que aún son escasos, guiada por los arquitectos muchas veces, con presencia de estos en los medios de comunicación y, de esta manera, la gente empieza a identificar.”

Las grandes claves

Carlos Labarta: “La primera clave que ha situado la nueva entrada es la estación del AVE. Ese es un hito de la revolución incluso urbana de Zaragoza.”

Julio Clúa: “Estoy de acuerdo con Carlos, la estación es la operación más importante. Genera una secuencia de espacios que ponen en valor un barrio nuevo, la propia Expo 08, la nueva torre del Portillo, el palacio de La Aljafería o la propia estación, y así hasta llegar al cruce con Gran Vía. Ese punto, esquina con Goya, será muy importante en Zaragoza, supondrá el punto de llegada.”

Carlos Labarta: “En la entrada tradicional, la de Madrid, hay una pieza que es el umbráculo de los 60, que hasta ahora no ha sido muy modificada. Allí hay una pieza muy interesante, la de los enlaces. Ha sido muy estudiada. Su cubierta pesa 20 kg por metro cuadrado. Tiene la cualidad de que la construcción construye la imagen estética y constructiva. Hay otra pieza, del mismo arquitecto, que se encuentra en el tercer cinturón, hacia Teruel, son don torres fantásticas de finales de los 60. Este hito, con el nuevo cinturón, ha obtenido otra perspectiva.”

Zonas a destacar

Santiago Carroquino: “Yo el despacho lo tengo al otro lado del puente de piedra. La entrada de más comunicación aragonesa es el eje norte-sur (puente de piedra o puente de Santiago o puente de la Almozara, avda. de los Pirineos…). Esta es una zona de la Zaragoza de los años 70-80 donde se produjo el desarrollo más rápido, donde han aparecido algunas piezas importantes. Atraviesas la ciudad desde la entrada norte y llegas al centro. Yo creo que es una ciudad para recorrerla caminando.”

Julio Clúa: “La perspectiva de Zaragoza está cambiando. Los bordes están difusos. Se tiende a volver otra vez a escalas más pequeñas. Creo que tenemos multitud de posibilidades de planeamiento especial.”

Proyecto de los juzgados

Carlos Labarta: “Me enteré tarde de que este edificio era de Don Alejandro  y, además, hace tres o cuatro años tuve ocasión de ir al estudio de De la Sota, que ahora es la fundación. Me sorprendió que estuviera ahí la maqueta grande de lo que el proyecto iba a ser, era muy fiel. Se trata de una pieza que cualifica todo ese entorno. El edificio sorprende a propios y a extraños. Merece la pena verlo. Al entrar, lo que impacta es la percepción de los espacios. Es un ejercicio muy interesante, al igual que ver como juega la fachada con todo el caserío. Hay que destacar también la sinceridad del material.”

La biblioteca

Carlos Labarta: “Es una biblioteca de encuentro, infantil, donde la gente va a leer el periódico y muchos estudiantes a estudiar. Hay un ambiente de mucha utilidad. Su edificio tiene dos piezas, la parte más administrativa y la sala de lectura, con la biblioteca general.”

Arquitectura de Zaragoza

Santiago Carroquino: “Yo creo que la característica más común de todos los arquitectos de Zaragoza es que hacemos una arquitectura de contexto, de tejido. Por eso nadie sabía que estábamos aquí hasta la llegada de la Expo, donde han resurgido todas estas piezas que comentábamos. El 28 de junio, el colegio de arquitectos presenta un plano de paseos por la arquitectura de la ciudad. Se trata de un desplegable con fotos. Estamos hablando de la Zaragoza interior, la de dentro del tercer cinturón, fuera hay una nueva Zaragoza. Por ejemplo, la configuración hidrográfica del Ebro sería otra  pieza interior.”

Carlos Labarta: “Hay una parte muy significativa del centro y el eje de la Gran Vía, cuando se convierte en el paseo de Isabel la Católica. Existe una torre de viviendas de un arquitecto que me interesó siempre mucho, José Romero. Encontramos varias piezas a destacar del mismo autor, una es el edificio de viviendas de Isabel la Católica y otra la iglesia del Carmen. Las viviendas podemos considerarlas la pieza de arquitectura residencial de los años 60 hasta hoy más importante. Es una arquitectura por la que no pasa el tiempo, está como se dibujó.”

La reinvención de Zaragoza

Santiago Carroquino: “Hay operaciones muy importantes, como la del Ebro y el anillo verde. Luego contamos con otras ligadas a nuevos monumentos como el campo de fútbol o la plaza de la Romareda actual.”

Carlos Labarta: “La plaza de la Romareda sirve de ventilación de ésta ya que contiene parking subterráneo y es un espacio multicolor que merece la pena ver. Es una de las operaciones urbanas a destacar. La del Ebro ha sido muy lenta, pero como dicen “todo llega y hay muchos arquitectos trabajando en esto.”

Julio Clúa: “Creo que hay mucho casco antiguo que es necesario rehabilitar y reurbanizar. Hay que buscar espacios verdes, instaurar el metro y el tranvía y rediseñar los paseos, un aspecto vertebral para la ciudad.”

Santiago Carroquino: “Hace 5 ó 6 años, se llegó a hacer un concurso de los tres grandes paseos de Zaragoza; Sagasta, Gran Vía y Constitución, que confluyen en la plaza de Aragón. Nosotros ganamos el segundo premio, pero no se llegó a hacer nada. Es necesario darle vida a esto y al casco antiguo”.

Julio Clúa: “En Zaragoza, tenemos la oportunidad de hacer lo que ocurrió en ciudades como Viena, trabajar en circuitos muy cerrados interconectados, como pasó con la aparición del nuevo campo de fútbol o la estación del ave que al final, tienen capacidad para  transformar la ciudad.”

Santiago Carroquino: “Estamos viviendo una cultura de relance de la arquitectura de Zaragoza y estamos contribuyendo a impulsar esto. Un buen urbanismo es crucial. Pero no nos tenemos que dejar llevar por el triunfalismo, sino ser conscientes de que estamos haciendo barrios, periferias, donde todos tenemos que pelear el valor arquitectónico. Este salto ha de hacerse de la mano con el colegio, instituciones, etcétera.”

Labor de comunicación

Julio Clúa: “El colegio de arquitectos ha hecho una gran labor, con una preocupación clara de comunicación. El hecho de que hasta hoy no haya habido escuela de Arquitectura en Zaragoza no es excusa, creo que la universidad tendría que implicarse con más intensidad en los temas arquitectónicos.”

Santiago Carroquino: “Estamos en esta línea y tenemos que seguir trabajando en este sentido. Lo que nos falta en esta ciudad es masa crítica, gente hablando de arquitectura. Comienza a haber cada vez más arquitectos, hasta ahora éramos relativamente pocos. También es cierto que el interlocutor municipal nos está ayudando mucho. También faltan medios de comunicación que pongan al alcance de todos la posibilidad de hablar de arquitectura”.

Invitación a la ciudad  Los Paseos

Julio Clúa: “El Ebro hay que recorrerlo en los dos sentidos, ambas riberas tienen personalidad propia, monumental o verde,  merecen la pena. También hay que hacer un recorrido peatonal para la percepción de la arquitectura de las grandes piezas urbanas, la entrada por el oeste, el corredor de Oliver, el paseo de la Independencia con la plaza del Paraíso y los paseos radiales, el parque del Canal, el espectáculo monumental de la plaza del Pilar, las vías de apertura decimonónicas del casco, etc...

Elementos inesperados

Carlos Labarta: “La pasarela de Manterota es un punto muy recomendable, es fantástico. Además nosotros tuvimos la suerte de estar junto a él en algún tramo de la obra. Es una pieza que ha gustado mucho, se conoce como ‘del voluntariado’. Era un reto con el que Manterota estaba encantado. Para mí, el hecho de bajar al río a ver la ciudad creo que vale la pena. Ahora vamos a poder disfrutar todos de esto, que antes era claramente impensable.”

Santiago Carroquino: “En los planes que hemos comentado antes creo que va a haber una colección de fotos muy buenas de todas las obras dignas de ver, alrededor de 120 piezas, a través de diferentes paseos. Todo esto se ha hecho desde un punto de vista bastante anónimo, que es como trabajamos aquí. Hay mucha gran obra de vivienda, hemos hablado de grandes piezas pero es digno de mencionar este aspecto de la arquitectura.”

Julio Clúa: “En esta gran operación de regeneración urbana no podemos olvidar de ningún modo, sino destacar y agradecer, el papel indiscutible que ha jugado la administración local en sus últimas tres legislaturas. La apuesta por esta transformación, planteada y canalizada por los responsables de la Gerencia de Urbanismo y Oficina del Plan municipales, añadida a la comprensión de los responsables políticos y la inestimable colaboración de Colegios profesionales, técnicos y asociaciones ciudadanas de todo tipo, junto con otras administraciones como el ministerio de Fomento, G.I.F. , R.E.N.F.E. y el Gobierno de Aragón, especialmente desde departamentos como el de educación, cultura y deporte, ha hecho y sigue haciendo posible, el sueño de todos los zaragozanos.”

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Entrevista con Julio Clúa, CLC Arquitectos

“Me atrae la capacidad que tienen los arquitectos para transformar las cosas desde la belleza y el significado”

Julio Clúa Martínez (1958, Zaragoza) ejerce como arquitecto con estudio propio en Zaragoza desde el año 1.983. También ejerce como profesor asociado en el Departamento de Proyectos de la Escuela Técnica superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, donde actualmente es el presidente del Tribunal de Fin de Carrera. A lo largo de su carrera ha recibido varios premios y menciones, entre ellos el “European Aluminium in renovation award 2007” por la rehabilitación de los almacenes Gay. Entre otros muchos proyectos, es el autor de la ordenación del entorno de la estación intermodal del AVE en Zaragoza así como de la reconversión de los pabellones de la Expo 2008.

¿Por qué decidió ser arquitecto?

Por intuición quinceañera. Ahora con 49, volvería a elegir la misma carrera. Además tenía relación familiar con la profesión. Recuerdo que en el momento de decidirme, ya había visitado edificios y arquitectos importantes. Conceptos como luz, materia, espacio o imagen estaban presentes en aquello a lo que quería dedicarme. Otro aspecto que me parecía atractivo es la capacidad que tienen los arquitectos para transformar las cosas desde la belleza y el significado. También me cautivaba la enorme libertad del arquitecto a la hora de afrontar el proyecto y la circunstancia de que la solución fuese múltiple e igualmente válida. Este factor me atraía tanto como el hecho mismo de resolver el problema bajo el sinónimo de un programa o la posibilidad de construir. Cuestiones que me siguen motivando.

¿Qué valores arquitectónicos caracterizan su trabajo durante más de dos décadas?

Siempre he pensado que la arquitectura constituye el soporte mismo de la sociedad, es el factor que posibilita y da lugar a la propia acción humana, y aunque su razón de existencia nace de la necesidad, trasciende el uso hasta llevarlo a la dignidad de arte. Este pensamiento hace que entienda la arquitectura como un servicio, por eso debe ser y creo que es, bella y sensata, no por ello menos creativa o contundente. De hecho, la sociedad nos pide implícitamente a los arquitectos, una mezcla de creatividad, sensatez, invención, poesía y capacidad de coordinación.

¿Qué importancia juega la función práctica en sus proyectos?

Es primordial. Está en la raíz misma del encargo. Y no hay arquitectura, arquitectura construida claro está, sin encargo. Una obra que no funciona o está mal construida no es exactamente arquitectura. La eficacia no es exclusiva de las ingenierías; los edificios deben ser eficaces y satisfacer plenamente las expectativas que produjeron los encargos. Sin embargo hay que añadir que la eficacia del arquitecto no termina en ese punto, sino que comienza desde ese momento. Es la eficacia que no aparece reflejada en la letra de un contrato, ceñido al programa, al presupuesto y al plazo. Es esa eficacia que se logra con nuestro esfuerzo, para que los edificios sean bellos, bien construidos, coherentes con su entorno físico, temporal y cultural, que trasladan al usuario su significado más allá de su forma. Es esa la eficacia que nos permite hacer o no hacer buena arquitectura.