Vía Construcción

Entrevista Picado – De Blas

Vía Construcción

“Hay que perseguir una atmósfera a pesar de los avatares constructivos”

María José de Blas y Rubén Picado, ambos arquitectos por la ETSAM, fundan el estudio Picado -De Blas Arquitectos en 1991 en Madrid. Los concursos de Ideas mueven el estudio y compatibilizan su trabajo con la docencia siendo profesores de Proyectos en el CEU y la Universidad Europea de Madrid respectivamente. Su obra ha recibido múltiples galardones como el Premio del Ayuntamiento de Madrid, Premio PaD, Premio Enor, Premio Nacional Piedra o el Premio Saloni.

¿Por qué quisisteis ser arquitectos?

Una amiga nuestra psicoanalista nos dejó caer un día que proyectar era un síntoma. La verdad es que como aún no conocemos el origen, lo necesitamos y vivimos envueltos en esta realidad… que todavía nos ilusiona.

Fundasteis el estudio en 1991. ¿Qué recordáis de los inicios y cómo ha evolucionado el despacho en estos años?

Acabamos en un momento tan incierto como el actual y lo que ambas etapas tienen en común es la ilusión por seguir intentando vivir como pensamos. Sinceramente ha cambiado muy poco, sigue siendo un estudio pequeño porque creemos que esta escala permite el seguimiento cercano de todos los proyectos en los que nos involucramos. Las ideas crecen unas sobre otras envueltas en las pasiones y obsesiones de las vivencias de cada día. Esa cercanía al proyecto sigue viva y creemos que limita el crecimiento a favor de la calidad de lo que se produce. El cambio más evidente es la informática, pero como ocurre con cualquier herramienta, se trata sólo de un potente medio, que no puede suplantar el verdadero instrumento de pensamiento que para nosotros es el dibujo, el croquis.

En Madrid, estudios jóvenes como el vuestro cada vez ganan más proyectos importantes, como es el caso de Ecosistema Urbano, Amid 09, FAM, Izaskun Chinchilla, Andrés Jaque, Eduardo Belzunce o Manuel Ocaña. ¿Creéis que se está produciendo un cambio de régimen?

Son unos excelentes compañeros de los que se puede aprender mucho. No creo que sea una generación homogénea, precisamente lo interesante de todos ellos es cómo afrontan los proyectos, con valentía y crítica, de forma muy personal. Esa diversidad enriquece el escenario en el que estamos y gracias a esa actitud ‘dicen’ que la salud de nuestro colectivo es muy buena. Si los estamentos públicos apoyaran realmente algo más el perfil de estos estudios en lugar de favorecer sólo a las grandes empresas, la innovación no sería sólo una posición moral y altruista, produciendo con seguridad una enriquecedora ‘forma de mirar’ de esta generación que cambiaría nuestros entornos urbanos.

La monografía sobre vuestro estudio publicada por Excepto (nº16) se titulaba: Geometría, escala y color. Además de investigar sobre estas tres variables, ¿qué valores arquitectónicos se mantienen en vuestros proyectos?

Desde que Fisac nos contó que la definición de arquitectura que más le interesaba era la de Lao Tse cuando la describía como ‘un trozo de aire humanizado’, hemos intentado siempre que este valor se mantuviera a pesar de los avatares que sufre todo proceso constructivo... perseguir una atmósfera.

¿Qué importancia tiene la innovación en vuestro estudio?

Cada proyecto es un prototipo, hacemos proyectos, no productos, porque pensamos que habitar un espacio es una experiencia muy emocionante y queremos indagar en ese campo mientras podamos. Un buen cocinero no puede dejar de pensar en platos nuevos mientras perfecciona los clásicos.

Vuestro proyecto del Decanato para el Campus de la Justicia de Madrid asume la geometría circular del Campus y propone lugares de descanso. ¿Qué caracterizará a las tres piezas en las que se divide el proyecto?

Es el proyecto en el que estamos ahora embarcados. Su condición radio concéntrica la manipulamos para producir en su interior un espacio en espiral con pequeños patios. Su fachada es una gran lámpara de elementos redondos, como una piel traslúcida que se va definiendo con una densidad variable según diversos parámetros físicos.

1. La piel: Como un fanal, la piel translúcida que tamiza la entrada de luz natural queda troquelada mediante huecos transparentes y circulares que, a modo de ‘píxeles’, responden a una pauta seriada que se intensifica en la zona norte y se minimiza en la sur. De esta forma, la piel se comporta como una celosía que facilita la permeabilidad desde el interior, mientras que su contorno cilíndrico se desdibuja al exterior gracias a la textura dinámica y cambiante de los reflejos, las transparencias y los colores diluidos de su interior que puedes apreciarse a través de cada hueco, como si se tratase de un organismo vivo.

2. El núcleo: Este espacio se intuye desde el acceso en planta baja como un ‘artefacto’ dispuesto en torno al anillo de patios interior, queda dividido en tres sectores circulares exactamente iguales (120º) desde los que se accede rápidamente en cada uno de los niveles a los tres grandes núcleos de comunicación (escaleras + ascensores + aseos). La existencia de espacios a doble altura que se van concatenando en espiral hasta la cubierta hacen que esta atmósfera continua sea muy representativa.

3. El anillo de patios: Es el gran vacío central que ordena y articula la actividad en el interior del edificio, dotando a todos los espacios interiores de escala y de luz. Gracias a su configuración circular, los recorridos destinados a las comunicaciones horizontales funcionan a modo de deambulatorios en torno a los patios, dotando a los espacios de luz natural. Estructuralmente, el anillo se fracciona según un módulo angular de 17º, de forma que los patios van abriéndose de forma contrapeada hacia el interior o hacia el anillo exterior, dotando de coherencia y de cierto carácter dinámico al núcleo interno del Decanato.

Uno de vuestros últimos concursos ganados es el del futuro estadio de hockey para Madrid 2016. ¿Cómo será esta instalación deportiva?

Un concepto matemático que es capaz de generar un plano cinemático como la CINTA de MOEBIUS nos produjo la curiosidad de indagar con esta forma geométrica para este proyecto. Tras su análisis para llegar a una escala y proporción correcta a la ciudad podemos afirmar que en este caso existe la coincidencia entre sentimiento y expresión, "seducción sin engaño".

Lo que se plantea en este nuevo recinto deportivo es la respuesta a la acción del movimiento propio de un campo de hockey. Esa disposición anular se resuelve con una geometría cinemática que se presenta como una gran cinta continua que se pliega y emerge sucesivamente generando espacios abiertos a la ciudad, asomándose al cielo de Madrid detrás de los árboles.

Esta cinta es una superficie con un solo lado y un solo componente de contorno. Su propiedad matemática de ser una superficie reglada, hace factible su construcción por nervaduras. La cinta-estructura se desarrolla en un ancho de banda unitario, en nuestro caso es de 21,5 m de ancho por 550 de largo para dar respuesta al programa de graderío propuesto. Se repliega y se abre en la zona de acceso dejando ver lo que ocurre en el interior mostrando con sus nervios su geometría. En uno de sus lados se levanta de forma ostentosa dejando ver los árboles detrás de ella y consiguiendo una cubierta para una zona de gradas sobre el terreno más naturales. Este lado Oeste, hace de parasol de la pista y permite la colocación de los focos de iluminación nocturna a una altura suficiente.

En otra escala está vuestra premiada guardería en Arganda del Rey (Madrid). ¿Qué importancia tiene la geometría y el color en este espacio?

La relación de un niño de 0 a 3 años con su entorno se puede vincular con la geometría circular. El vientre de la madre, los objetos o juegos más cotidianos, se resuelven con esa ley curva. Si les dejas solos tienden a trabajar en círculo, en corro… la disciplina es ¡ponerse a la fila!. El espacio que mejor podía acoger a los pequeños se podía describir dentro de esa geometría circular. Decidimos investigar en la tipología, aplicando otra vez el procedimiento inverso de pensar en lo particular para adaptar a ello el programa general. Sistemáticamente diseñamos una trama a modo de pentagrama, donde situamos las células que, en este caso, son habitáculos pareados que compartían los aseos con la sala de vigilancia dónde se situaba el tutor. El círculo por su condición, permitía un control absoluto del espacio desde un solo punto provocando así la ubicación central del adulto. El plano de planta del proyecto aparentaba aleatoriedad pero al basarse en una trama geométrica ordenada, permitió dibujar un sencillo mapa de centros, localizados en los cruces de una cuadrícula. Esa simplificación geométrica permitió el entendimiento de todos en obra. Al explicarlo era como si se revelara la clave de un mensaje cifrado.

La conexión de las aulas con el exterior se hizo a través de unos grandes vidrios planos para no deformar las vistas y abaratar su coste. No podía abrirse tanto como para perder la condición de protección que proporciona el círculo, ni tampoco tan cerrados como para no relacionarse correctamente con el exterior o con el aula contigua. Las aulas, al estar pareadas permiten con los ventanales una interacción entre los niños, se pueden ver y saludar, situación imposible con una disposición tradicional de aulas adosadas. Cada ventanal orientado a Sur, tiene un voladizo que a la vez actúa de porche y es la continuación del corredor interior que, protegido de la lluvia, se concibió como un espacio polivalente sinuoso puesto que las circunferencias de las aulas no están alineadas en la trama. Crea un efecto especial pues no se percibe el final del corredor y las sucesivas entradas de luz natural lo van cualificando. Aquí los cilindros están en hormigón visto, es un espacio convexo que los niños intuyen como un exterior aún cuando es un espacio cubierto. Para seguir con el juego de sensaciones se decidió que la orientación del edificio tuviera el patio hacia el oeste, así se entra hacia la luz por la mañana y se sale hacia la luz por la tarde… Partiendo, además, de la base que los niños son cognitivamente afines a los colores se mantuvo el hormigón en todo lo convexo y el color en todo cóncavo, en todo lo que protege. El sentimiento de protección está íntimamente unido al miedo. La aventura de lo desconocido deben descubrirla fuera de sus “cabañas”, dentro se les enseñará a pensar, que es jugar. Era muy importante usar materiales “amables al tacto” ya que es el sentido más desarrollado en los niños de 0 a 3 años. No queríamos terminar esta entrevista sin nombrar a los arquitectos jóvenes que están colaborado en estos dos últimos proyectos aún sin construir, son Jorge Frías Montes y Ayda Muñoz de Santos, que junto a otros técnicos, están haciendo posible que sea una realidad.

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Entrevista Juan Herreros

“Nos interesan más los organismos que las organizaciones”

Juan Herreros es Profesor Titular y Director del Aula Fin de Carrera de la Escuela de Arquitectura de Madrid y profesor de la Universidad de Columbia-Nueva York. En 1984 fundó con Iñaki Ábalos el estudio Ábalos&Herreros, en 1992 la Liga Multimedia Internacional LMI y en 2006 su actual oficina Herreros Arquitectos través de la cual canaliza su triple actividad profesional, docente y pedagógica. Su obra ha sido masivamente publicada y premiada.

¿Por qué quisiste convertirte en arquitecto?

No llegué a la escuela movido por una vocación intensa ni me acompañaba un conocimiento verdadero de lo que suponía ser arquitecto. Supongo que fue una opción para una persona con intereses muy dispares desde la filosofía hasta la ciencia, desde el arte a la idea (entonces un tanto heroica) de construir. Luego descubrí que la arquitectura no se parecía en nada a lo que suponía, pero me gustó aún más y me quedé.

Durante más de 20 años integraste uno de los estudios de Madrid más prolíficos Ábalos & Herreros.

¿Qué valores arquitectónicos conseguisteis trasladar del papel a la obra?

Abalos&Herreros fue una oficina atípica en muchos sentidos. Creo que un fundado optimismo que pretendía revelarse contra una seriedad heredada que parecía haber eliminado todo rastro de humor y placer de la práctica, fue su principal aportación. También su reflexión sobre la técnica como instrumento de la fantasía y fundamento del interés por crear encuentros sorprendentes entre diferentes entidades, desde el detalle constructivo que tan poco nos interesaba, hasta la ciudad entendida como segunda naturaleza.

Forma y organización. ¿El lugar que aparece de la fusión de estos dos conceptos es tu mayor campo de interés?

En la actualidad trabajo sobre la idea de que la arquitectura produce fundamentalmente organismos más que insistir en la pugna entre formas y organizaciones. Ambos extremos son limitados en sus capacidades pero de la fusión de las oportunidades abiertas por cada uno de ellos, surge la idea de organismo como conjunto de sistemas que se expone al estímulo de agentes externos que al final serán los causantes de cambios (de forma, de organización) no previstos en los supuestos iniciales.