Vía Construcción
"Al proyectar usamos un proceso que es en parte racional y en parte intuitivo"

¿Qué os motivó para ser arquitectos?
En nuestro caso, quizás las aptitudes para el dibujo y matemáticas, comentarios de amigos, sensaciones... Nada en concreto pero en ningún caso nuestro entorno familiar.
A principios de los 80 colaborasteis en el STUDI PER de Barcelona con los
arquitectos Oscar Tusquets, Lluís Clotet , Pep Bonet y Cristian Cirici. ¿Qué recordáis de estos inicios?
Al terminar la carrera nos incorporamos al Studi Per, en el que estuvimos trabajando cinco largos años. Quizás los mejores de nuestra vida, instruyéndonos, dibujando, proyectando conjuntamente con ellos, pero sin la responsabilidad propia de la profesión. Tenemos muy buenos recuerdos de esa época. Allí obtuvimos un aprendizaje profundo del “oficio” y también complementado con el diseño industrial, lo que nos hacía pensar en la obra al completo, finalizada, estudiada al detalle.
En el año 1985, creasteis vuestra propia oficina en Santa Cruz de Tenerife, si bien Correa + Estévez Arquitectos se constituye en 1993. ¿Qué valores arquitectónicos se han mantenido en vuestros proyectos tras casi 25 años de actividad?
Durante la primera década, como casi todos los profesionales independientes, nuestra organización era muy artesanal; con los años fuimos creciendo, teníamos más encargos y más importantes, pero cada vez éramos más conscientes de nuestras carencias de formación en la gestión de una empresa.
En el año 2000, realizamos un plan estratégico, con objetivos a corto y a largo plazo de perfeccionamiento de nuestra organización a todos los niveles.
Así en estos últimos años hemos optimizado nuestro equipo humano y los procesos productivos de redacción de proyectos y dirección de obras. Además, hemos implantado un sistema de gestión de la calidad, certificado de acuerdo a la norma ISO 9001:2000.
Pero en definitiva, durante todo este tiempo siempre nos han preocupado las mismas cosas, en primer lugar hacer los edificios confortables y útiles para sus usuarios, y enfrentarnos a esa dificultad de satisfacer a nuestros clientes y al mismo tiempo trabajar con dimensión crítica e innovadora, conciliando ambas cosas.
Nosotros al proyectar usamos un proceso que es en parte racional y en parte intuitivo. El análisis del programa, del terreno, de la normativa, del presupuesto, tiene que ser racional, pero existe un proceso que podemos llamar intuitivo donde es fundamental la búsqueda de un “Argumento formal” en el que apoyarse para que todos los criterios proyectados se materialicen en una buena arquitectura. Estos criterios de plantear los proyectos no han cambiado con los años.
¿Cómo determinan las Islas Canarias la arquitectura que proyectáis en ellas?
Tenemos un territorio diferente con un clima excepcional, templado y con muchas horas de sol, por eso tratamos de involucrar nuestros proyectos en la tarea de favorecer la óptima respuesta a estos condicionantes tan especiales con elementos de arquitectura pasiva, protecciones solares, espacios de transición interior-exterior, patios, masa, etc.
Habéis realizado además muchos edificios de rehabilitación del Patrimonio Histórico de la Islas Canarias. ¿Cómo os planteáis este tipo de actuaciones?
Normalmente en toda obra de rehabilitación nos encontramos con un edificio que a lo largo de la historia ha sufrido innumerables actuaciones que desvirtúan la arquitectura original, por ello las actuaciones principales consisten en ir descubriendo paso a paso, laboriosamente y con el máximo rigor, esos elementos originales buscando cuidadosamente la “historia del edificio”. Mantener la fidelidad al espíritu originario de lugar con la recreación de los espacios arquitectónicos desaparecidos y ordenados nuevamente con el programa e instalaciones demandados.
¿En qué consistió la obra de rehabilitación de la nueva Biblioteca Insular en el antiguo Hospital de los Dolores en La Laguna que también obtuvo una Mención en el Premio Regional de Arquitectura Manuel de Oraá y Arcocha?
Remodelamos el edificio atendiendo a la restauración de los elementos arquitectónicos originales de valor, respetando la tipología existente y clarificando la estructura física del edificio con la limpieza y derribo de las múltiples construcciones añadidas a lo largo de la vida del mismo.
Configuramos espacios claros, ordenados y áreas flexibles que permitan optimizar el uso del edificio, resolviendo los innumerables problemas patológicos del edificio sobre todo los derivados del mal estado de las cubiertas y de las humedades de capilaridad procedentes del subsuelo.
Solucionamos los nuevos elementos espaciales, cerramientos, carpinterías, instalaciones, etc. obedeciendo siempre a un criterio de diseño con un nivel tecnológico actual, sin ningún intento de mimetismo formal. La tarea más complicada fue tal vez, incorporar las instalaciones adecuadas al nuevo uso, en este caso una Biblioteca, sin “dañar” el espacio original.
Uno de vuestros principios es la búsqueda de la calidad, así como la exploración de las relaciones entre el lugar y la propuesta más sensible para el medio ambiente. ¿Cómo lográis que converjan estos dos vectores?
Nuestra arquitectura busca la calidad en el más amplio sentido de la palabra, calidad formal, calidad funcional, calidad constructiva… creemos que la mejora de nuestro entorno influye directamente en la calidad de nuestras vidas, por ello cuando nos enfrentamos al diseño de los lugares de trabajo, vivienda o espacios públicos, consideramos como motivación principal la mejora del bienestar de la sociedad. Además, nos interesa analizar el lugar con extrema sensibilidad, reflexionar sobre cómo podemos relacionar la obra con el paisaje atendiendo a su topografía, clima, materiales, texturas, colores….. y reconocer los valores positivos de un lugar para después utilizar los métodos constructivos adecuados que permitan aproximar la obra al territorio, atendiendo a todos esos factores.
Una de vuestras obras construidas más destacadas es la sede “Polígono de Granadilla”, que obtuvo una Mención en el Premio Regional de Arquitectura Manuel de Oraá y Arcocha. ¿Cómo desarrollasteis este edificio en un entorno tan hostil?
Se trata del primer edificio a construir en una gran extensión que unos años mas tarde se colmataría con naves y estructuras de todo tipo. La posibilidad de elegir la parcela fue decisiva en el planteamiento general de la intervención ya que el edificio se proyectó a la largo de un dique de hormigón existente en un barranco cuyas aguas están canalizadas hacia otro lado.
Un potente muro de mampostería, grueso y pesado, recorre la parcela y protege el conjunto de los vientos dominantes y del entorno hostil, a modo de pequeña “fortaleza”.
El paramento pétreo en forma de “L” cobija el recinto edificado cerrándose hacia los ruidos de la autopista, vientos dominantes y abriéndose visualmente hacia el mar.
El interior de ese espacio protegido, genera otro mundo bien diferente al exterior, un conjunto de módulos edificados y patios silenciosos, alejados de los ritmos de la industria, intentan transportar a otros valores como la salida y puesta del sol, la visual hacia el mar, el lento crecimiento de la vegetación, el sonido relajante del agua, es decir un “micropaisaje”, elaborado intencionadamente desde el propio paisaje. Para ello utilizamos recursos sutiles del “land art” con los restos de tosca volcánica de los muros y otras piedras del lugar de diferentes tamaños y texturas intercaladas con tapices vegetales y láminas de agua.
En fase de proyecto se encuentra el futuro Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife. ¿Qué objetivos os habéis fijado para este trabajo?
Hemos entregado el Proyecto de ejecución hace unos meses y estamos a la espera de su construcción. El edificio se proyectó en una parcela triangular y pequeña, por ello la volumetría se desarrolla en altura. Está formado por dos volúmenes, uno de 14 plantas que respeta las alineaciones de la parcela y otro de 13 plantas más, formando un volumen mucho más esbelto que da la sensación de flotar sobre el anterior.
Por otro lado, el proyecto desarrollado pretende implicar al edificio, desde la propia construcción, en la labor de favorecer el acondicionamiento interior, por medio del uso consciente de medios adecuados, la protección apropiada de la fachada en cada orientación y la utilización de determinados recursos, como es que el edificio se vuelque hacia una zona verde cubierta interior a modo de atrio longitudinal cubierto, imprescindible para controlar la iluminación y ventilación de las crujías interiores que no están orientadas a fachada.
La envolvente exterior del edificio es una doble fachada protectora acristalada con una capa selectiva que refleja gran parte del calor infrarrojo, dejando pasar la luz visible se compone de diferentes tipos de vidrios: transparentes, translúcidos y opacos, además de contar con un motivo serigrafiado en un 50% de la superficie, que contribuye a aumentar la opacidad del vidrio.
Esta envolvente va cambiando en cada fachada otorgando la protección adecuada en cada una de las orientaciones y responde a cada una de ellas con dibujos y aperturas diferentes lo que origina un entramado sugestivo y ligero.
¿Cuál creéis que es el papel del arquitecto en la sociedad actual?
La arquitectura actual está condicionada por formas y moda. Es narcisista porque enfatiza al arquitecto, al individuo. Hay muchos “arquitectos de reconocido prestigio internacional” que ponen su sello con obras exhibicionistas en distintas ciudades del mundo con edificios parecidos en el que pierden muchas veces el control sobre ellas. Así que ese tipo de arquitectura que no refuerza ninguna cultura, no nos interesa. Los edificios no son objetos aislados, son elementos culturales importantes que tienen que incorporarse y funcionar bien en el sistema social al cual se destinan.
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