Vía Inmobiliaria
Sostenibilidad, ¿utopía o realidad para arquitectos y promotores?

A pesar de que las compañías son conscientes de que la sostenibilidad les aportará mayores beneficios, también es cierto que muchos integrantes del sector aún creen que es enormemente cara.
Qué es el desarrollo sostenible? La Comisión de Brundtladn (1987) define el desarrollo sostenible como aquel ‘que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades’.
La industria de la construcción consume el 50% de los recursos mundiales, lo que la convierte en una de las actividades menos sotenibles del planeta. No obstante, nuestra vida cotidiana gira alrededor de una gran variedad de construcciones: vivimos en casas, viajamos por carreteras y trabajamos en edificios de oficinas. La civilización contemporánea depende de los edificios para su cobijo y su existencia, y nuestro planeta no puede soportar el grado de consumo de recursos actual. Algo debe cambiar, y los arquitectos y promotores inmobiliarios tienen un importante papel que desempeñar en ese cambio.
La vivienda sostenible suele presentarse como un mero ejercicio de diseño de edificios de bajo consumo energético, eludiendo su otra vertiente, tan importante como la primera, que se orienta hacia la creación de comunidades sostenibles. La lucha contra la exclusión social y la eficiencia energética están más estrechamente relacionadas en el ámbito de la vivienda que en cualquier otro tipo de edificio. El uso eficiente de los recursos, especialmente de la energía, debería asociarse a las dimensiones espaciales y sociales en la creación de comunidades sólidas. La combinación de innovación tecnológica, pensamiento utópico y bajo coste ha dado lugar a viviendas, que, con demasiada frecuencia, resultan poco eficaces en conseguir cohesión social y desarrollo sostenible. Por todo ello, el compromiso ecológico se ha convertido en un valor añadido para las compañías inmobiliarias. Por ello, crecen las iniciativas y los proyectos orientados a lograr un máximo respeto por el entorno. Asimismo, la actual normativa también favorece este compromiso mediante uno de los apartados del Código Técnico de la Edificación (CTE) aprobado por el Consejo de Ministros en mayo de 2006 y que entró en vigor en marzo del pasado año, que establece una serie de medidas para el ahorro energético en los edificios.
Alejados de Kyoto
Más de 20% del consumo final de energía en España corresponde al sector de la construcción. Este porcentaje convierte al país en uno de los más relajados con el cumplimiento de Kyoto. Las empresas de construcción son muy conscientes del impacto medioambiental de sus proyectos, pero ¿cuáles son las cuestiones que más les preocupan? Según un informe de la auditora KPMG, las cuestiones económicas y las medioambientales son las más importantes. Las empresas prefieren tener una imagen de entidades respetuosas con el medio ambiente de forma que contribuya a mantener su reputación, al tiempo que se aseguran de que la presión actual para incorporar la sostenibilidad a sus prácticas de trabajo no tenga un impacto negativo en la rentabilidad. Según la auditora, “la realidad es que la construcción sostenible es un tema que todavía se encuentra en sus inicios, ya que los edificios que son verdaderamente sostenibles representan un mínimo porcentaje del total de edificios comerciales y residenciales construidos. Las regulaciones son limitadas y varían dependiendo de la zona geográfica. Por ejemplo, en Estados Unidos no existe ningún código energético a nivel federal y algunos estados apenas cuentan con regulaciones en esta materia. Otro problema que dificulta los esfuerzos realizados por los reguladores de todo el mundo es la escasez crónica de inspectores cualificados”.
Sin embargo, es un dato conocido que la energía utilizada en edificios es responsable del 40% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo. Este hecho representa un enorme potencial para aquellas empresas de construcción que sean capaces de aprovechar la oportunidad de granjearse una reputación de empresa respetuosa con el medio ambiente, lo que podría reportarles una verdadera ventaja competitiva.
Todos los integrantes del sector de la construcción -inversores, promotores, arquitectos, propietarios individuales- han de mostrar una mayor concienciación sobre las repercusiones y beneficios económicos de la construcción sostenible. A pesar de que las compañías son conscientes de que la sostenibilidad les aportará mayores beneficios, también es cierto que muchos integrantes del sector aún creen erróneamente que la construcción respetuosa con el medio ambiente es enormemente cara, cuanto en realidad existen tecnologías para crear este tipo de estructuras por tan sólo un 5% de costes adicionales.
El aliciente de la construcción sostenible es claro: ahorros significativos a corto y a largo plazo en costes energéticos, además de una mejor reputación tanto para los constructores como para los propietarios. Siendo realistas esto no bastará para conseguir cambiar las prácticas habituales, de modo que es probable que las regulaciones sean más onerosas a medida que los gobiernos vayan implantando normas medioambientales para las nuevas construcciones y los edificios existentes. A propósito de los inmuebles ya construidos, este también resulta un reto y la administración pública ha decidido tomárselo en serio. Según el Plan de Acción para el periodo 2008-2012, de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética de España (2004-2012), 803 millones de euros van para el sector de la edificación, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idea). Pero además, una de las promesas electorales del Gobierno para las elecciones de marzo fue aumentar esas ayudas en 200 millones más para conseguir la rehabilitación energética de 500.000 viviendas hasta 2012 y crear una línea de crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO) de 2.000 millones de euros anuales que permitirá a los hogares financiar la parte de la reforma que no quede cubierta con las ayudas directas. El objetivo es que estas casas ahorren entre el 35% y el 60% de la energía que actualmente consumen. “En España, el 50% de los edificios están construidos sin la protección térmica adecuada, lo que hace que se conviertan en auténticos depredadores de energía”, explica Luis Mateo, director general de la Asociación Nacional de Industriales de Materias Aislantes (Andima). En consumo de energía final en el sector de la edificación representa el 17% del consumo de energía nacional.
Administración en acción
El Madrid ecológico será una realidad. El Ayuntamiento tiene proyectados seis ecobarrios que servirán para albergar un total de 5.269 nuevos hogares. Muchos de ellos serán para los realojos en las zonas que necesitan el derribo de los edificios.
El mayor número de viviendas, de protección oficial en régimen de venta y de alquiler, estará situado en las colonias de San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles, donde 2.069 hogares verán la luz en los próximos años. Se calcula que de las siete promociones alguna de ellas estará en marcha en 2011.
Plata y Castañar, el segundo barrio en importancia en cuanto a residencias, tendrá 1.600 casas; en La Rosilla se construirán 400, todas en alquiler y sólo para jóvenes; Los Olivos contará con 336; Lucero con 324 y Aeropuerto con 540.
El primer ecobarrio en estar en marcha, y quizá el más espectacular, es el de las dos colonias de San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles.
El espectáculo consiste en la capacidad de ahorro energético que tendrá todo el barrio debido a un sistema central que permite aportar a todas las casas luz, electricidad, calefacción y agua caliente. Esta tecnología es pionera en viviendas en todo el mundo, aunque sí se ha utilizado en hoteles.
Todos los ecobarrios estarán edificados con criterios de sostenibilidad en el que el ahorro energético es prioritario.
Revisar las zonas sirve para entender lo adecuado de esta iniciativa municipal. Existen elementos comunes en todas ellas y así lo ha expresado Juan José de Gracia, coordinador general de Vivienda del Ayuntamiento de Madrid. Según él, se trata de “grandes extensiones urbanas con un grado mínimo de contaminación ambiental”.
De Gracia ha indicado también que el Consistorio se compromete a fomentar una ciudad sostenible revitalizando el centro o mejorando el Patrimonio Histórico, a la vez que reequilibrará los barrios “con nuevos equipamientos y dotaciones, priorizando una movilidad blanda, utilizando técnicas constructivas sostenibles y fomentando el uso de energías renovables”.
Por su parte, el Coordinador General de Vivienda, ha indicado que la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo, EMVS, es la primera corporación en desarrollo sostenible en Madrid. El desarrollo sostenible se centra, según De Gracia “en la ciudad donde se concentran gran parte de nuestros problemas ambientales, por lo que la vivienda y los barrios constituyen un sector estratégico clave en cualquier intervención”.
En este sentido, ha añadido que San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles, Plata y Castañar, La Rosilla, Los Olivos, El Lucero y el Barrio del Aeropuerto “serán grandes extensiones urbanas con un grado mínimo de contaminación ambiental, para lo cual se les dotará de las más avanzadas tecnologías en materia de desarrollo urbano sostenible”.
La primera iniciativa de Ecobarrio se basa en sustituir antiguas colonias municipales de San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles, que se encuentran en el distrito de Puente de Vallecas. Se trata de dos colonias que fueron construidas en los años 60, y en las que vivían cerca de 1.000 familias, y en la actualidad sufren un gran deterioro. La iniciativa se centra en una nueva ordenación urbana de las colonias, y en las que está previsto que se construya un total de 2.069 viviendas de protección pública.
Además, las viviendas contarán con un sistema no contaminante, que proveerá de energía a todos los edificios del barrio a partir del biogás obtenido de basuras urbanas. Para conseguirlo, está previsto que se construya, debajo del suelo de la colonia, una planta de producción termoeléctrica, que utilizará tecnologías de condensación, baja temperatura, energía solar térmica y pilas de combustible que se encargará de transformar el gas en calor y electricidad.
La central de producción generará electricidad para exportar a la red general de distribución y calor para las instalaciones de calefacción y el agua caliente sanitaria de las más de 2.000 viviendas que tendrá el barrio. De esta manera, De Gracia ha explicado que no habrá contaminación medioambiental, mientras que el grado de contaminación de la central térmica, será 2'3 veces menor que cualquier sistema convencional de producción de calor a gas natural.
La EMVS ha puesto en marcha iniciativas en diversos inmuebles como Regen Link, el edificio Sunrise o el proyecto ManuBuild, que están basados en el desarrollo sostenible. En este sentido, habló del Parque de la Gavia o el Ecobulevar como dos ejemplo para aplicar criterios medioambientales.
Regen LinkRegen Link es una iniciativa que une la actuación de rehabilitación y la de nueva edificación, puesto que está planteado sobre un edificio del barrio de San Cristóbal de los Ángeles, en el que parte del edificio originario debía ser demolido por sus malas condiciones constructivas, mientras que otra parte podía ser rehabilitado. De esta manera, se plantea un proyecto demostrativo con el que se pretende probar que la reducción de entre un 25% y 60% de las emisiones de CO2 en los edificios mediante la aplicación de medidas de ahorro y eficiencia energética es posible.
El proyecto conocido como 'Estrategia Eco-Valle', plantea que la cuidad intervenga en tres niveles: escala urbana, con el Parque de la Gavia; escala de barrio, con el Bulevar Bioclimático; y escala edificio, con el Proyecto Sunrise.
El primero, Ecoparque de la Gavia, intenta integrar el ciclo del agua como un factor básico en el diseño de las zonas verdes y de los espacios libres implantando un sistema de humedales para la regulación, acumulación y refino de las aguas residuales.
El segundo, el Bulevar Bioclimático, es una idea innovadora del espacio urbano puesto que los 'árboles bioclimáticos' activarán el espacio público del bulevar.
El tercero, Sunrise, es una experiencia piloto de cuatro bloques que conforman una manzana residencial y que dejan transitar el aire y la luz solar en su interior.
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