Jaime Togores, Director de Desarrollo de Negocio de 3G OFFICE, ha señalado como la flexibilidad es una condición de mercado y se tienen que diseñar oficinas con propósito (sinergias, cercanía para la colaboración, formación, participación, pertenencia, conexiones que aporten valor…). Se ha pasado de diseñar el contenedor a diseñar el contenido, a hablar de activos y personas en la misma conversación y con la experiencia y rituales en medio. La oficina tiene que ofrecer una propuesta de valor mayor que lo que el empleado tiene en casa. Togores también ha comentado la importancia del liderazgo para que no se produzca un cuello de botella usando herramientas viejas en un mundo nuevo y pasen de la vigilancia a la confianza. Los proyectos tienen que ser escalables, modulares y flexibles. Togores ha ilustrado su ponencia con el trabajo realizado para MPS en Barcelona con 4.000m2 en este nuevo HUB para este fabricante de chips tecnológicos.
Carolina Fernández + Zaloa Mayor, Socias fundadoras de BIBARCH, han analizado el por qué podemos afirmar que las oficinas tal y como las conocíamos han muerto, ya que a día de hoy no importante el dónde se trabajo sino el cómo, cuándo, con quién y con qué herramientas/tecnologías. Existe un abanico de espacios donde trabajar y elegir la manera de hacerlo y la duración, del mismo modo que la oficina ya no compite solo con otra oficina, existe una hibridación de usos en diferentes tipologías y el workplace ya no es un lugar sino un sistema operativo. Desde el diseño se ofrece al cliente los espacios específicos que necesitan los trabajadores para sentirse cómodos a través de un catálogo de espacios. Fernández y Mayor también han analizado cómo se está pasando del workplace al brainplace: diseñar experiencias en vez de m2, dotando de flexibilidad los espacios para que admitan diferentes estados mentales (encuentro, creación, interrelación, concentración, conversación, silencio/pausa/meditación).
Enrique Tazón, Project Director de FENWICK IRIBARREN ARCHITECTS, ha mostrado el trabajo realizado junto a Merlin Properties en Ruiz Picasso 11 de Madrid. Un edificio para Shell&Core situado en Azca que necesitaba revitalizarse y reactivarse. El proyecto pasa de 32.474 m2 a 48.723 m2 apostando por oficinas de planta abierta y diáfana, trasladando superficie computable hacia las zonas más visibles del edificio, con el patio convertido en nuevo núcleo de comunicación vertical y generando un gran atrio a doble altura en el que se da una sucesión de experiencias espaciales. Un edificio flexible y adaptable en el que las plantas inferiores ofrecen espacios comunes con casi 4.000m2 de salas flexibles, coworkings, auditorio… Con gran importancia de las terrazas y cubiertas, así como de la certificación para ser Smart Building (sensores y reporte de datos a tiempo real) junto con otros sellos como Zero Carbon, WELL, LEED, WiredScores y Build-Up UE.
José Luis Bescansa, CEO, + Jorge Ruano, Director de Proyectos, de UBICCA, han repasado cómo han cambiado las oficinas desde el primero proyecto que hicieron hace 27 años para
Caja Madrid con un layout muy rígido, a los layouts más abiertos de los dos mil, la disgregación que empieza a darse a partir de 2010 y el momento 2015-2025 de puestos orgánicos, soft seating y más flexibilidad. Nos encontramos en un momento revolucionario en el entorno del workplace en el que se están dando fuerzas externas (gran presión inmobiliaria, rentas altas, tasa de disponibilidad en el centro de solo un 2,4%, mayoría de operaciones por debajo de los 3.000m2) y cambios internos (el teletrabajo es una expectativa más que un beneficio, la localización es más importante que nunca, los espacios de colaboración han pasado de ser el 15% al 50-60% y empieza a producirse una hipermedición del tiempo lo que conlleva que las zonas lúdicas se usen cada vez menos). Esto ha llevado a que se está diseñando oficinas de menor superficie pero mayor calidad y usos más impredecibles, diseñando sistemas (en vez de espacios) que puedan evolucionar y adaptarse. Desde Ubicca han presentado tres ejemplos de configuraciones: tétris, ábaco y espacio como organismo (células).
Matías Rodríguez, Global Head of Innovation & Managing Director Spain, + Diego Martínez, Global Head of Architecture & Design de STUDIO BANANA, han hecho hincapié en cómo existe un reto intergeneracional en las oficinas, cómo solo un 13% de los trabajadores se sientes comprometidos con las organizaciones donde trabajan y cómo diseñar con propósito es fundamental (apostando por un wellbeing que vaya más allá de los fisiológico y funcional e incida también en lo social, interpersonal y personal). Ejemplo de ello es el trabajo realizado para McCan Worldgroup o más recientemente para MOEVE con su centro de innovación para la transición energética. También es clave la co-creación generando procesos de trabajo que permitan navegar mejor la incertidumbre al lograr que los clientes pongan energía en las fases previas al diseño para co-crear juntos un proyecto que se ajuste como un guante. Ejemplo de ellos es el trabajo en el Espacio Movistar en Madrid o para un think tank en Suiza. El tercer punto es la generación de experiencias en los espacios, como ejemplo de ellos el EY Capability Center en Londres o el Nestlé Deep Tech Center en Suiza.
En el debate final se ha abordado cómo se tiene en cuenta la diversidad del personal e intergeneracionalidad en el diseño de oficinas, cómo lograr que un mismo espacio albergue diferentes usos durante el mismo día y qué pasará con las oficinas fuera de la M30-M40, entre otros temas.