El Fórum Vía Inmobiliaria, organizado por Grupo Vía en Barcelona y moderado por el periodista Francesc Quintana, reunió a tres de los mayores operadores del país —Mila Cristóbal (LandCo), Sergi Carrasco (Grupo Salas) y José María Casas (Culmia)— en un debate que dejó un diagnóstico compartido: el principal cuello de botella de la crisis habitacional no es la falta de suelo ni de capital, sino la lentitud administrativa.
El dato más contundente lo aportó Casas: según la Comisión de Urbanismo de Cataluña, transformar un suelo rústico en residencial lleva ocho años de media, una inseguridad temporal que frena la inversión más que el propio coste. Cristóbal desmontó además el mito de la escasez de suelo: LandCo, participada por Banco Santander, gestiona más de 10.700 activos y unas 4.600 fincas finalistas, pero «todo el mundo quiere lo mismo»: área metropolitana, más de 100 viviendas y un 20% de margen. Las promociones pequeñas —las que «hacen ciudad»— sobreviven, aunque el promotor que las ejecutaba ha desaparecido.
En materia de licencias, el consenso fue total. Casas contrastó los doce meses de una licencia en Barcelona con los veinte de Cerdanyola del Vallès, donde se proyectan más de 5.500 viviendas, y denunció que la administración analiza el proyecto cuando ya está ultimado, con un impacto «brutal» en la rentabilidad. Cristóbal criticó la inflación normativa —cambios de reserva de VPO del 30% al 50% durante la tramitación de un mismo plan parcial— y resumió el discurso oficial en «mucho humo, mucho ruido».
Los tres operadores mostraron escepticismo ante los grandes planes públicos de vivienda asequible: con costes de construcción de entre 1.600 y 1.900 euros por metro cuadrado, Carrasco alertó de un riesgo financiero que dejará fuera a muchas compañías, y Casas señaló la gobernanza de las sociedades mixtas y la rentabilidad mínima como problemas de fondo. La limitación de precios del alquiler recibió críticas unánimes: ha reducido drásticamente la oferta sin contener los precios. En el lado positivo, Cristóbal reveló que los fondos perciben que «Cataluña es la que está tirando» del negocio.
El bloque tecnológico mostró un sector privado en plena modernización: software propio de gestión de suelo e IA comercial en LandCo, BIM e inteligencia artificial conectada al CRM en Salas, que además declaró cerca de 2.000 viviendas en producción industrializada, aunque esta no supera el 10% del total construido. De cara a los próximos cinco años, el mensaje fue claro: los precios no van a bajar, la demanda seguirá creciendo y hará falta un pacto de Estado para abordar la crisis habitacional.
El encuentro, celebrado en una fábrica rehabilitada del distrito 22@, contó con el patrocinio de Schneider Electric, Comtec y La Paloma Cerámicas.