La pintura ecológica TITANPRO P-60, en el polideportivo barcelonés Camp del Ferro

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Los espacios interiores del nuevo polideportivo municipal Camp del Ferro, ubicado en Barcelona, están revestidos con la pintura ecológica TITANPRO P-60. Este equipamiento deportivo es obra de los estudios de arquitectura AIA Salazar Navarro y Barceló Balanzó + Gustau Gili, con el asesoramiento medioambiental de Ecopenta SL, que ha intervenido para la obtención de la certificación LEED Gold del edificio.

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El proyecto de los arquitectos Albert Salazar Junyent y Joan Carles Navarro (socios de AIA), de Antoni Barceló y Bárbara Balanzó (integrantes del estudio catalán Barceló-Balanzó arquitectes) y del arquitecto Gustau Gili Galfetti para la construcción del equipamiento municipal Camp del Ferro en el barrio de La Sagrera (Barcelona) tiene una superficie de 7.237 m². Su construcción supone dotar a la ciudad de 3 nuevas pistas deportivas y de un espacio público exterior que mejora la accesibilidad y el entorno adyacente.

El diseño del edificio recupera la memoria de las antiguas industrias y talleres locales, por lo que se ha optado por el empleo de cerámica como material principal. En el interior, la organización de las diferentes áreas se establece por la disposición de un cuerpo central que contiene todo el programa de más pequeña escala (servicios, almacenes, dependencias auxiliares), para que luego las pistas y otras áreas tengan una gran sección longitudinal o altura.

Un edificio con certificación ambiental LEED GOLD

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Los revestimientos de las paredes interiores donde no hay cerámica – ladrillo visto o azulejo –, se ha optado por pintar las superficies con TITANPRO P-60. Se trata de una pintura vinílica de alta cubrición que contiene conservantes antimoho para prevenir la formación de hongos, musgos y moho. Además, es altamente transpirable. TITANPRO P-60. cuenta con la etiqueta ecológica Ecolabel y se caracteriza por sus bajas emisiones de compuestos orgánicos volátiles (VOC), unos contaminantes peligrosos para la salud de las personas.

El extenso programa funcional que precisaba el polideportivo, hizo que el equipo de arquitectos decidiera semi-soterrar una parte importante del edificio. Eso sí, asegurando la buena iluminación, la ventilación natural, un cómodo acceso o la evacuación de las zonas inferiores. Esto ha permitido conseguir mejoras energéticas y medioambientales. Por ejemplo, al menguar la superficie expuesta al exterior, ha aumentado la inercia térmica del conjunto y gracias a la morfología y situación de los diferentes espacios, se garantiza la ventilación cruzada como mecanismo natural de tratamiento térmico.

Todas estas soluciones han permitido que el nuevo equipamiento haya sido calificado con la certificación Leed Gold. Un objetivo ambiental que ha constado con el asesoramiento de la empresa Ecopenta.

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