Ingennus recibe tres nuevas certificaciones Passivhaus en Urduliz (Vizcaya) por sus recientes edificaciones

Foto Urduliz 3x23 passivhaus
  • Sesenta y nueve viviendas de nueva construcción consolidan a Urduliz (Vizcaya) como el municipio de España con mayor porcentaje de viviendas Passivhaus por número de habitantes
  • Ingennus recibe tres nuevas certificaciones Passivhaus en Urduliz (Vizcaya) por sus recientes edificaciones, cuatro años después de la construcción del primer edificio certificado bajo este estándar de sostenibilidad.

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  • Desde el año 2020 Urduliz es el municipio de España con mayor porcentaje de viviendas Passivhaus.

 La empresa internacional de arquitectura Ingennus ha recibido tres nuevas certificaciones Passivhaus en Urduliz (Vizcaya) por la construcción de 3 edificios, de 23 viviendas cada uno, cuatro años después de la urbanización de su primer bloque certificado bajo este estándar de sostenibilidad. Gracias a esto, la localidad se ha consolidado como el municipio de España con mayor porcentaje de viviendas Passivhaus por número de habitantes.

Estas promociones, organizadas por la gestora de cooperativas Gestión Residencial HABITARE, la constructora LMB y la empresa de arquitectura Ingennus, se han desarrollado bajo el régimen de cooperativa –modelo muy utilizado en el País Vasco– debido al abaratamiento de costes y la confianza de las entidades financieras, tal y como explica José María Lahuerta, arquitecto socio de Ingennus y jefe de proyecto, “el equipo ha sabido exprimir las ventajas de este estándar de sostenibilidad y trasladarlas a un público muy interesado en cuidar del medioambiente, mejorar su calidad de vida y el confort de sus viviendas”.

Las nuevas construcciones, que cuentan con tipologías de dos y tres dormitorios, están distribuidas en planta baja y cuatro plantas alzadas, siendo la cuarta un ático retranqueado. Asimismo, disponen de dos baños, terraza, tendedero, salón-comedor y cocina, formando estos últimos, en algunos casos, un mismo espacio.

El sistema estructural es de losa y pilares de hormigón armado y, la envolvente, de fachada ventilada de piedra. Dentro de las viviendas se ha colocado pavimento laminado en el suelo, baldosa cerámica en los cuartos de baño, falsos techos de yeso pintados y desmontables para colocar máquinas de ventilación mecánica individual con recuperador de calor. También se han instalado radiadores y suelo radiante, a elección de los propietarios, mediante un sistema de producción de calor centralizada con calderas de condensación a gas natural.

En la actualidad se están construyendo otras 35 viviendas que cuentan con este certificado de sostenibilidad, al mismo tiempo que se está desarrollando el proyecto de ejecución de otras 18, diseñado con los mismos criterios para conseguir también la certificación Passivhaus.

Tal y como pone de relieve Mónica Tello, directora de Ejecución de Obra “la aplicación del estándar Passivhaus contribuye, no solo a reducir en un 80% el consumo energético y de la huella ecológica, sino que también ayuda a aumentar la calidad del aire interior y el confort térmico y acústico”.

Las claves del Passivhaus se resumen en cinco puntos:

  1. Superaislamiento de la envolvente para mejorar el comportamiento térmico del edificio y minimizar las pérdidas energéticas.
  2. Ausencia de puentes térmicos para evitar pérdidas o ganancias energéticas en puntos conflictivos del edificio.
  3. Hermeticidad al aire para impedir las filtraciones o corrientes indeseadas.
  4. Ventilación mecánica con recuperador de calor para permitir un intercambio continuo y controlado del aire de la vivienda con el exterior.
  5. Carpinterías de altas prestaciones para limitar las pérdidas energéticas. 

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