Laura Danzig, Head of Sustainability Spain & Southern Europe Lead de CUSHMAN & WAKEFIELD, ha explicado las diferentes causas que están presionando al mercado hacia la descarbonización de la edificación: demanda (las empresas buscan posicionarse en edificios low carbon ya que tienen que reportar CSRD, TCFC y SBTI targets), resiliencia (independencia energética y riesgo transaccional), competición (en el 90% de las transacciones “above Prime” los factores de sostenibilidad fueron los primeros en los KPI de medición), liquidez (“green loans”, atraer demanda y liberar mercado inversión) y regulación (EU Taxonomy, EPBD, Carbon Pricing). El timeline actual nos encontramos con que en 2025 muchas empresas están empezando a reportar CSRD y que en 2030 las empresas comprometidas tienen que haber reducido un 50% las emisiones de C02. A esto hay que sumarle un escenario europeo donde el 72% de los edificios no cumplen actualmente las condiciones de sostenibilidad necesarias y que en Barcelona y Madrid el 81% y el 77% de los edificios están en riesgo de obsolescencia. Danzig ha sugerido que un plan de descarbonización y asesoramiento net zero debería incluir una estrategia y hoja de ruta de la cartera junto a un diagnóstico de regulación, asesoramiento CREEM, auditorías de cero emisiones netas y planificación de CAPEX con ROI, así como un diseño sostenible y apoyo a la construcción junto con implementación y gestión de proyectos de créditos de ahorro y eficiencia (CAE), BMS y control de consumo. Laura también ha compartido un caso de estudio como es el reposicionamiento de una torre de oficinas de inicios de los 2000 gracias a intervenir en su fachada e instalaciones tras una auditoría energética y modelizaciones para alinear el edificio a la UE Taxonomy, retrasar la obsolescencia del activo, actualizar el CEE de D a A, prepararlo para Net Zero y certificarlo LEED Gold. Además se han establecido medidas de circularidad con el acero de la fachada, vidrios y reutilización de BMS y equipos electrónicos.
Albert Sagrera, Socio fundador de SOCIETAT ORGÀNICA, ha recordado como llevan ya 20 años trabajando en este cambio de paradigma interviniendo en edificios emblemáticos en los que se ha apostado por el bioclimatismo, materiales naturales como la madera o la tierra o procesos participativos de co-diseño como el ICTA/ICP de Bellaterra, viviendas sociales de Peris + Toral en Cataluña y Baleares, el centre cívic de la Lleialtat Sanseca, viviendas cooperativa junto a La Borda o els Eixos Verds, entre otros. En arquitectura se ha pasado de procurar la habitabilidad con un mínimo de confort pero sin atender a su impacto ambiental al momento actual en el que este factor es clave en los proyectos y se tiende hacia el balance cero y a un ciclo cerrado de materiales (ya que el planeta no es finito). Ya no son suficientes las estrategias de reducir la demanda, eficiencia equipos, aprovechar los recursos locales, reciclaje y rescate del impacto generado, sino que hay que ir más allá: parar y repensar, reducir, reutilizar, rehabilitar, re/compartir y rebelarse. Sagrera ha defendido la necesidad de repensar el conocimiento tradicional del patrimonio, reflexionar sobre el impacto de la actividad de los edificios, innovar más allá de la normativa, establecer estrategias de compartir (comunidades energéticas y comunidades de recursos) y apostar por el co-diseño y procesos participativos.
Pablo Muñoz, Co-Founder & CEO de EVALORE, ha repasado su trayectoria desde la formación en EEUU a los ocho años de experiencia en la firma como socio estratégico para integrar la sostenibilidad en la edificación, con proyectos recientes que van desde una rehabilitación de un convento, a las primeras oficinas en madera en Poblenou, la mejora de la sostenibilidad de los hoteles de la cadena Silken o un proyecto junto a IDOM en Atenas, entre otros. Entendiendo la sostenibilidad con sus tres variantes (ambiental, económica y social), Muñoz ha señalado cómo “el concepto caro y sostenible no pueden ir de la mano” y la importancia de contar con herramientas como las simulaciones dinámicas de optimización energética. Así atendiendo en primer lugar a las CEBI (consideraciones energéticas básicas iniciales) como la orientación, compacidad o el contexto urbano que no suponen ningún coste extra se pueden producir ahorros (p.e. Breijinho de Agua en Portugal se ha logrado un 10% de reducción del consumo o en el Campus en Toro en Zamora han ahorrado un millón de euros en inversión y reducido los consumos). En las fases siguientes se realiza el diagnóstico (imputs-resultados-diágnostico) y las propuestas de mejora (en clave coste-beneficio) donde se establecen diferentes hipótesis a elegir para llegar a la simulación final. Casos que se han beneficiado son un co-living passivhaus en Valencia con un ahorro total de 570.892 euros (gracias a repensar el sobredimensionamiento de aislamiento, factores y protecciones solares y recuperadores de calor) o de unas oficinas en Pozuelo de Calatrava en Ciudad Real (en las que se ha integrado unas aperturas automáticas en las carpinterías para refrigerar de noche y lograr ahorros energéticos de 3.046 euros anuales y de 3.000 kg CO2).
Jade Serra, Cofundadora y directora de Negocio de SLOW STUDIO, ha alertado de cómo el 28% de las emisiones globales se producen por el consumo energético de los edificios y un 11% por la producción de los materiales de construcción; de ahí la importancia de apostar por una arquitectura bioclimática, pasiva, ancestral y con biomateriales. El primer paso es aprovechar la fuente de energía ilimitada que es el sol sabiendo captarlo y a la vez protegiéndonos de él (pérgolas de hoja caduca, vidrios de control solar, protecciones en lamas, cortinas…) para luego disponer de muros y pavimentos con inercia térmica (para acumular ganancias/frescor) junto a aislamientos naturales (corcho o biomateriales como la celulosa insuflada o SATA de fibra de madera con revocado de mortero de cal), análisis de pérdidas (mediante blower door), renovaciones de aire (galerías/atrios bioclimáticos), ventilación cruzada y apuesta por biomateriales (madera, tierra, ladrillo, cerámica, cal…). Asimismo es importante atender a la vertiente social y económica de la sostenibilidad como, por ejemplo, facilitando el acceso a la vivienda (generando un modelo de cooperativa de viviendas bioclimáticas y de autopromoción) o analizando el impacto de las emisiones de apostar por una arquitectura bioconstruida (312 KgCO2/m2 año según el proyecto Building Life) frente a una arquitectura fósil tradicional (media de 550 kgC02/m2 año) con una diferencia del 76%.
Juan Carlos García, Socio y Director de Proyectos de RUIZ-LARREA ARQUITECTURA, ha recordado icónicos proyectos sostenibles realizados por el estudio como la promoción Solvia 0,0, Hemiciclo Solar, Agencia de la Energía Andaluza, Hotel Edition, rehabilitación del hotel The Palace, Carabanchel 34 o la reciente rehabilitación de oficinas certificada Passivhaus en Castellana 19 para la Fiscalía General del Estado, entre otros. García ha analizado la importancia de apostar en un contexto como el actual por la industrialización de la construcción. A diferencia del sector automovilístico, la construcción se sigue realizando prácticamente igual que hace un siglo, con un sistema de grandes ineficacias y sin relevo generacional (mano de obra representa un 65% de los costes). En un contexto en el que dos terceras partes de la población vivirá en zonas urbanas en 2050 el reto es lograr ese aumento de la construcción con neutralidad de carbono, de ahí que apostar por una industrialización en madera sea la mejor opción (sumidero de CO2, produce más energía de la que consume, genera riqueza con los bosques certificados y la gestión forestal, así como en España los bosques producen tres veces más árboles de los que se consumen). Para ello, Ruiz Larrea Arquitectura se ha asociado con Certis para desarrollar ACTIA, un sistema de edificación industrializado en madera para edificios en altura de cualquier tipología, con una apuesta por la economía circular y los materiales de proximidad, generando menos residuos y menos emisiones y siendo mucho más eficiente, así como en obra es más seguro, inclusivo, rápido y permite un mejor control de costes. Este sistema se está aplicando ya en uno de los grandes proyectos en marcha del estudio como es la residencia para mayores y centro de día en Lloret de Mar (Girona).
Anna Guanter, Directora de Innovación y Sostenibilidad de CULMIA, ha explicado cómo la promotora tiene tres líneas de negocio (BTS, BTR, vivienda asequible) así como la transformación de suelo que les ha llevado a entregar más de 8.000 viviendas y contar con una cartera de 12.800 viviendas en construcción y comercialización. El contexto actual está afectado por dos grandes temas: el aumento de la temperatura media del planeta (2024 ha sido el año más cálido registrado y ya se ha superado el 1,5º de temperatura global media por encima de niveles preindustriales) y el consumo de recursos naturales que ha llevado a la sobrecapacidad de la tierra (en 1971 el planeta necesitaba un año para recuperar todo lo extraído cuando ahora requiere 1,75 años). Esto ha llevado en Europa se establezca que desde 2027 los promotores informen mediante Análisis de Ciclo de Vida de sus edificios y el 2030 el parque inmobiliario apueste por la descarbonización. En Culmia fueron pioneros en la certificación BREAM en 2015 si bien han visto que al usuario/comprador hasta el momento no es un factor determinante en su elección. De ahí que han apostado por desarrollar sus propias certificaciones en sostenibilidad (Jade) y salud (Cuarzo) con una tercera parte certificadora, que funciona como una guía /check list para que los equipos de proyectos estén alineados con las necesidades de la promotora (p.e. llegando hasta el detalle de la elección de grifos que en vez de 26 litros por minuto no superen los 10 litros). Asimismo, para reducir, primero es necesario conocer cuánto se emite y consume y para eso han contado con ZeroConsulting para analizar todos sus proyectos y así ver cómo las fases que más impactan en ACV son las de fabricación de materiales y las de uso/consumo, así como usar hormigón/cemento por su volumen tienen un gran impacto en los resultados. Culmia también está apostando por alinearse a UE Taxonomy y a medidas de circularidad, así como participante en iniciativas como Indicate y uniéndose con otros promotores para fijar unos criterios comunes en los informes de Análisis de Ciclo de Vida. Asimismo, también están avanzando en industrialización gracias a los concursos ganados del Plan VIVE de la Comunidad de Madrid (con 3 de las 7 promociones industrializadas) y en las que ya están recopilando datos como una reducción del 32% en plazos y 44% en residuos de obra, así como una reducción del 9,4% del carbono incorporado de inicio (en una promoción que se ha industrializado con hormigón, esperando que las que se industrialicen en madera supongan una reducción incluso mayor).
En el debate final se han analizado temas como si estamos preparados para entender los edificios como bancos de materiales futuros con trazabilidad y circularidad, la importancia de diseñar edificios con flexibilidad y adaptabilidad para alargar su obsolescencia y posibilitar cambios de uso, la necesidad de compartir recursos y usos así como entender el edificio como un servicio y no como un producto, la necesidad de tener en cuenta la salud en los edificios, la necesidad de introducir medidas para la descarbonización de la edificación para que los activos no queden obsoletos en uno años o las principales claves a tener en cuenta en las rehabilitaciones energéticas, entre otros temas.