Josep Maria Cases, director territorial de Catalunya de CULMIA, abrió el debate señalando que el sector residencial ha vivido una década marcada por una constante oscilación de acontecimientos externos, lo que ha generado gran volatilidad. Subrayó la necesidad urgente de facilitar suelo bien comunicado para nuevas promociones y lamentó que la escasez de planeamiento urbanístico efectivo esté tensionando el mercado. También compartió que CULMIA está impulsando la industrialización a través de proyectos como el que están desarrollando en Sant Antoni de Calonge, con sistemas constructivos en madera, en colaboración con un fabricante con experiencia en otras regiones.
Mila Cristóbal, directora territorial de Cataluña y Baleares de LANDCO, insistió en que, a pesar de la percepción generalizada, sí existe una gran cantidad de suelo en Cataluña. Sin embargo, explicó que la dificultad está en activarlo por culpa de la rigidez normativa, la lentitud de la administración y la falta de infraestructuras. También advirtió que España es uno de los países con mayor presión fiscal sobre la vivienda, lo que complica aún más la rentabilidad de los proyectos. LANDCO, como gran tenedor de suelo, ha optado por urbanizar directamente para facilitar el acceso a los promotores, asumiendo así riesgos y simplificando el proceso.
Alexandra Delfín, directora comercial en España de STONEWEG, definió al sector como el “sector del sin miedo”, destacando su capacidad de adaptación continua ante cambios regulatorios, económicos y sociales. Enfatizó que, tras la pandemia, el cliente ha evolucionado: ahora busca experiencias habitacionales más completas, con espacios exteriores, zonas comunes activas y servicios compartidos, especialmente en promociones destinadas al alquiler. Subrayó también la importancia de integrar aspectos culturales y artísticos en el producto como elementos diferenciales.
Jordi Caba, director de inversiones en SALAS, destacó la transformación profunda del sector desde la crisis de 2008, con una fuerte profesionalización de todos los agentes implicados: promotores, bancos, constructoras y proveedores. Compartió la apuesta estratégica de Salas por la industrialización, con más de 1.800 viviendas en 27 promociones gestionadas bajo este modelo. Además, respecto al FlexLiving, advirtió que, aunque existe una demanda clara, no todos los modelos actuales funcionan, y defendió la necesidad de ajustar la oferta a las verdaderas necesidades del usuario.
El foro puso de relieve la necesidad de revisar los modelos de planeamiento urbano, agilizar los trámites administrativos y adaptar la normativa a los nuevos formatos residenciales. Todos los participantes coincidieron en que la colaboración público-privada, la industrialización, la flexibilización de las normativas y un enfoque más centrado en el usuario son esenciales para dar respuesta a los nuevos retos del mercado.